Hatsune Miku no es real pero es capaz de congregar a una multitud de seguidores. Es un holograma, una cantante virtual que triunfa en Japón. Que esto suceda en un país que come el pescado crudo no es noticia, lo sorprendente es la calidad de la imagen 3D y el fervor con que la sigue el público, totalmente entregado.














